Suele entenderse a la espiritualidad como un conjunto de prácticas religiosas. Sin embargo, es algo mucho más profundo: la palabra “espiritualidad” proviene del latín spiritus, que significa “aliento de vida”. Por lo tanto, la espiritualidad nos habla de nuestra relación con la Vida, de nuestro “estar vivos”.
Nuestro despertar a la vida nos conducirá a la Fuente de la Vida, a aquella Realidad Última a la que llamamos Dios. Una persona espiritual es una persona plenamente viva y abierta a la trascendencia.
“¿Es usted espiritual pero no religioso?” pregunta Ken Wilber en una de sus obras. Muchos hoy responden que sí. Muchas personas profundamente espirituales no encuentran un eco a sus inquietudes en las instituciones religiosas. “Muchos que no se identifican con ninguna religión organizada, están a menudo profundamente arraigados en experiencias espirituales” (David Steindl-Rast).
El desafío de resignificar la espiritualidad consiste, por un lado, en rescatar la trascendencia y ofrecerla a un mundo que aún busca sediento el sentido de la vida, y por otro lado en devolverle a las instituciones religiosas aquella vitalidad inicial que las haga espejos de lo divino. “Es nuestra responsabilidad hacer que nuestras religiones vuelvan a ser religiosas” (David Steindl-Rast).
“La vida es una celebración, y estamos invitados a vivirla”. Con mucha alegría los invitamos a la meditación de la semana del espacio “Practicando la Gratitud”.
Leer más¿Dónde nacen nuestras actitudes? Cuando trabajamos en el responder, trabajamos en el espacio que existe entre estímulo y respuesta; espacio del que muchos maestros afirman que es donde habita la consciencia.
Leer másUna invitación a trabajar sobre la relación mente-cuerpo: aprender a observar nuestros pensamientos sin quedar involucrados con ellos, y a sentir de qué manera la mente afecta nuestro cuerpo y nuestro bienestar.
Leer másPronunciadas en 1975, estas palabras tienen hoy aún mayor vigencia. Con ellas, el hermano David cerró un acto en las Naciones Unidas que reunió a líderes espirituales de todo el mundo, entre ellos la Madre Teresa de Calcuta. “El espíritu humano es uno. Silenciosamente, echemos raíces en sus profundidades. Allí reside la única fuente de paz posible”.
Leer másCon esta práctica nos conectamos con una de las premisas más básicas e importantes del bienestar, que es aprender a detenernos. Al hacerlo, aprendemos a salir del piloto automático que nos hace vivir de una manera mecánica y rutinaria, y nos predisponemos a disfrutar de la vida.
Leer másEsta expresión resume gráficamente la vida de Thich Nhat Hanh y el ideal de la contemplación: buscar la paz y sembrarla en nuestro convulsionado mundo.
Leer másEl maestro zen y activista por la paz Thich Nhat Hanh acaba de partir. Compartimos una práctica para acompañar este momento, y lo recordamos con uno de sus poemas.
Leer másKristi Nelson invita a amigarnos con la incertidumbre propia de la vida. El no saberlo todo, o no poderlo todo, esconde una riqueza insospechada.
Leer másAl comenzar un nuevo año, solemos hacer propósitos acerca de lo que deseamos alcanzar. Sin embargo, en esos propósitos suele esconderse una cierta dureza hacia nosotros mismos: “debo hacer esto, debo lograr esto otro” ¿Por qué no enfocarnos, no tanto en lo que nos falta, sino en lo que ya tenemos, y así dejar que la gratitud nos guíe?
Leer másEl paso de un año a otro nos habla de despedidas y bienvenidas. Es una ocasión para recordar que solo despidiendo lo viejo podemos recibir lo nuevo. Una invitación a vivir en libertad.
Leer másA propósito de las fiestas de fin de año, ¿por qué nos deseamos “felicidades”, en plural? Porque no es “la” felicidad perfecta, sino las pequeñas felicidades cotidianas las que están a nuestro alcance. Ellas están allí, esperándonos.
Leer másEn esta meditación trabajamos para diferenciar la dimensión del hacer de la dimensión del Ser. Buscamos tomar consciencia de la importancia de estar despiertos en el día a día, más allá de las tareas cotidianas, y así sacralizar toda acción para vivir en mayor plenitud.
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