La interiorización es el proceso por el cual “ordenamos en nuestra estantería interior” las experiencias de vida, dándoles una unidad que nos enriquece: “Lo que convierte un mero deambular de un evento a otro en auténticas vivencias es la interiorización”, dice Br. David en su nuevo libro Orientación para una vida plena.

Interiorización: Desarrollo personal y crecimiento interior
El proceso de interiorización es nuestra principal tarea, dura toda nuestra vida y sólo encuentra plenitud en la muerte. La interiorización implica ante todo un proceso hacia la unidad. A menudo ponemos el énfasis en lo externo, lo múltiple, en las apariencias, que expresamos en plural porque son muchas. Pero también podemos poner en el centro del escenario la interioridad. Es significativo que esta palabra mayormente se use en singular: el movimiento del exterior hacia el interior implica ir de lo diverso a lo simple. Aquí “simple” no implica en absoluto limitación o estrechez mental, sino que se refiere a la unidad genuina, pura y sencilla con uno mismo. Meister Eckhart (1260-1328) habla de la “santa simplicidad”.
La exterioridad frecuentemente tiene sabor a superficialidad, pero esto es así sólo en la medida en que la entendamos opuesta y separada de la interioridad. Correctamente entendidas, las dos se sirven mutuamente, como campo de cosecha y granero. Lo que pasa y se pierde en el exterior puede guardarse y permanecer con nosotros en nuestro interior a través de la memoria. Este proceso de interiorización nos es familiar a todos. Lo múltiple de nuestras experiencias es interiorizado, simplificado, y llevado a la unidad por medio de la memoria, y así se convierte en nuestro patrimonio interior.
Autoconocimiento y transformación personal
Las imágenes del granero y el patrimonio son, sin embargo, demasiado rígidas. El proceso de interiorización articula y complementa nuestra vida exterior con una vida interior al menos igualmente dinámica. A ella pertenecen nuestros recuerdos y, más allá de ellos, todo lo que se juega dentro de nosotros. Martha Kate Miller (1917-2003) escribe: “La interiorización es una conquista interior que debe ser emprendida, debemos esforzarnos por ella y reconocerla y apoyarla en los demás”. Enfatiza luego que es nuestro deber promoverla en las residencias para mayores, dado que hombres y mujeres de edad avanzada necesitan el tiempo y el reposo para mirar hacia atrás y ordenar su vida interior.
El proceso de interiorización articula y complementa nuestra vida exterior con una vida interior al menos igualmente dinámica. A ella pertenecen nuestros recuerdos y, más allá de ellos, todo lo que se juega dentro de nosotros.
Elise Maclay (1925-2021) resume esta urgente necesidad en una imagen poética: “Crié cinco hijos y viví mucho. Fue hermoso y terrible. Tengo que reflexionar sobre todo eso, y ordenarlo en mi estantería interior”. Lo que convierte un mero deambular de un evento a otro en auténticas vivencias es la interiorización. “Aun nuestros recuerdos más preciados quieren ser liberados de todos los arrepentimientos de un tiempo pasado”, dice Martha Kate Miller. Podríamos pensar también que los recuerdos quieren ser rescatados del “ya-no-ser” del pasado, para permanecer en un Ahora perdurable.
Vida interior y plenitud humana
Todos necesitamos una constante interiorización, incluso las personas a quienes les ha sido dada una rica vida interior desde el principio. Un ejemplo de esto es Ludwing van Beethoven (1770-1827), quien desde sus primeras sinfonías da testimonio de la más profunda interioridad, hasta alcanzar incluso una profundidad que toca lo tremendo en sus últimos cuartetos de cuerda. Algo similar se observa en Miguel Ángel (1475-1564). La comparación entre su primera y su última Piedad muestra con claridad toda una vida de creciente interiorización.
Sólo en la muerte la interiorización revela todo su significado. Cuando todo lo que es externo a nosotros desaparece, lo interno permanece. Nuestro Sí Mismo toca lo permanente, porque en última instancia nuestra vida interior se desarrolla como un diálogo con nuestro Gran Tú. De allí podemos esperar que la cosecha interior de nuestra vida quede a salvo en ese Tú que permanece. Pero podemos acariciar lo permanente con consciencia sólo cuando aprendemos a vivir despiertos en el Ahora.
Hermano David Steindl-Rast
Extraído de Orientación para una vida plena
Este libro quiere ser una guía en nuestra búsqueda de orientación; guía que no reemplaza, no obstante, a la brújula más importante: nuestra propia experiencia.
“Toda ayuda que recibamos en la búsqueda de orientación será bienvenida, sin embargo, lo esencial es nuestra propia experiencia, la escucha atenta a lo que la vida pide de nosotros. Así como ningún mapa puede reemplazar al conocimiento directo del terreno, todo lenguaje, todo pensamiento heredado, todo libro, sólo será útil en la medida en que sea leído a la luz de la propia experiencia”.



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Monica Platano dice:
7 agosto, 2024a las11:32Estimados: solicito que por este medio me den a conocer el momento en que el libro Orientación para una vida plena esté disponible para adquirirlo en la tienda online.
Muchas gracias, Mónica.
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