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Aprender a fluir con la Vida

David Steindl-Rast

“La fe es, en última instancia, confianza en la Vida. Dicha confianza queda demostrada cuando cooperamos valientemente con el Misterio que actúa en todos los aspectos de la Vida, imparable, inagotable, insondable”, dice Br. David en su libro “Orientación para una vida plena”.



¿Confías en la Vida?

La fe es un concepto clave para nuestra orientación. Sin embargo, es un término frecuentemente mal entendido. El sustantivo fe no puede transformarse fácilmente en un verbo, como por ejemplo la esperanza en esperar, o el amor en amar. El verbo que corresponde a la fe no es “feer”, sino creer. Aquí está la raíz de los malentendidos, ya que creer puede significar dos conceptos muy diferentes: opinión o confianza. Cuando decimos “creo que mañana lloverá”, expresamos una opinión; mientras que si decimos “te creo”, expresamos confianza. La distinción entre estos dos significados de creencia es crucial.

Lamentablemente, la gente suele olvidar esa distinción cuando pregunta: “¿Crees en Dios?”. Quieren saber nuestra opinión, como si preguntaran: “¿Crees en los fantasmas?” Implícitamente, lo que se está preguntando es: “¿Existen realmente los fantasmas? ¿Cuál es tu opinión como persona inteligente?”. Pero la creencia en Dios no es una cuestión de opinión en el mismo sentido que la creencia en los fantasmas. Hemos visto que la palabra Dios denota el Misterio cuando entramos en relación personal con él. Y el Misterio no es una cuestión de opinión, sino que es un hecho vivencial. Como aquello que no podemos comprender, pero que entendemos cuando nos dejamos tomar por él, descubrimos el Misterio en el corazón de todo lo que la Vida nos presenta. Si dudaras de ello, también podrías dudar de que estas vivo. Así, la pregunta “¿Crees en Dios?” solo tiene sentido si la entendemos como “¿Confías en la Vida?”

¿Cuál de estas dos actitudes básicas eliges?

¿Crees en Dios? ¿Confías en el Gran Misterio de la Vida? Estas dos preguntas, insistimos, significan exactamente lo mismo. Pero la segunda forma de plantearla deja claro que se pregunta por la confianza, no por la opinión. Esta manera de preguntar evita, además, usar de forma explícita la palabra Dios, para lo cual hay buenas razones, como hemos afirmado anteriormente. Y va un paso más allá, al enfatizar que debemos decidir: confiar en la Vida o temerle a la Vida. ¿Cuál de estas dos actitudes básicas eliges? Una opción es la fe: la confianza en la Vida y en su Misterio. Así, la opción opuesta a la fe no es la incredulidad, sino la desconfianza, el temor, el miedo.

Resulta importante distinguir importante entre miedo y angustia. La angustia es inevitable, mientras que el miedo es opcional. Angustia, de raíz latina, se relaciona con “angosto”, “estrecho”. La vida, inevitablemente, nos conduce de tanto en tanto a situaciones angustiantes, como cuando tenemos que pasar por un punto de máxima estrechez. En tales momentos nos enfrentamos a la necesidad de elegir entre la confianza o el miedo. La confianza dice: “Esto también pasará”; observa el peligro con la mayor calma posible, y lo afronta de la mejor manera. El miedo, por el contrario, entra en pánico y emplea toda su energía en resistir a la estrechez. Cuando tenemos miedo es como si erizáramos nuestras púas como un puercoespín, y lo único que logramos es quedar atascados en el lugar estrecho en que nos encontramos. Si confiamos en la Vida, esta nos conducirá a través de la estrechez hacia buen puerto. Al fin y al cabo, vinimos a este mundo a través del estrecho canal de parto, y cada situación estrecha puede convertirse en la oportunidad de un nuevo nacimiento.

En el espejo retrovisor de nuestra vida podemos ver que nuestros momentos más difíciles, aunque nos causaron gran angustia en su momento, se convirtieron en nuevos nacimientos.

Aprender a bailar con el Misterio

En el espejo retrovisor de nuestra vida podemos ver que nuestros momentos más difíciles, aunque nos causaron gran angustia en su momento, se convirtieron en nuevos nacimientos. Es útil recordarlo, especialmente cuando, al mirar hacia adelante, no encontramos la salida. La elección entre el miedo y la confianza implica, en última instancia, o bien insistir en que las cosas deben ser como nosotros las planeamos o bien confiarnos a la corriente de la vida, pero no flotando como un tronco a la deriva, sino nadando como los peces, bien despiertos, atentos a los cambios más sutiles de la corriente. La fe interactúa con el Misterio de la Vida, del mismo modo en que un nadador lo hace con la flotación, o un bailarín con la ley de la gravedad.

Para experimentar el Misterio, no necesitamos creer que existe y que guía nuestra vida. Experimentamos la gravedad, pero ¿quién necesita creer que ella existe? Nuestro equilibrio depende de que aprendamos a confiar en la gravedad y a interactuar con ella; podemos ser torpes y precipitados o aprender a bailar en la cuerda floja. Del mismo modo, la orientación en la Vida depende de lo bien que aprendamos a jugar, o a bailar con el Misterio. Exige confianza. Vale la pena repetirlo: la fe es, en última instancia, confianza en la Vida. Dicha confianza queda demostrada cuando cooperamos valientemente con el Misterio que actúa en todos los aspectos de la Vida, imparable, inagotable, insondable.

Hermano David Steindl-Rast


Extraído de Orientación para una vida plena

Este libro quiere ser una guía en nuestra búsqueda de orientación; guía que no reemplaza, no obstante, a la brújula más importante: nuestra propia experiencia.

“Toda ayuda que recibamos en la búsqueda de orientación será bienvenida, sin embargo, lo esencial es nuestra propia experiencia, la escucha atenta a lo que la vida pide de nosotros. Así como ningún mapa puede reemplazar al conocimiento directo del terreno, todo lenguaje, todo pensamiento heredado, todo libro, sólo será útil en la medida en que sea leído a la luz de la propia experiencia”.


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El Club de Lectura es un espacio de encuentros online para leer y profundizar juntos un libro determinado, en un formato de lectura compartida y acompañada.

Durante el mes de febrero compartimos la lectura de Orientación para una vida plena junto a Mario Quintana, co-autor del libro junto a Br. David Steindl-Rast.


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