Segunda parte del artículo “¿Podemos recuperar lo sagrado?” Históricamente se han dado dos formas de búsqueda de lo sagrado: la espiritualidad ascendente, que busca elevarse por encima de lo material y mundano, y la descendente, que ve a lo sagrado escondido en la materia y en el mundo. Necesitamos integrar ambas visiones, sabiéndolas no opuestas sino complementarias.

Para entender cómo es que algunas tradiciones veneran a un Dios trascendente, mientras que otras encuentran a lo sagrado en cada hoja y cada piedra, cabe señalar que nuestra relación con lo divino ha conocido mayormente dos caminos, aparentemente opuestos pero a la larga complementarios: el de la “espiritualidad ascendente”, y la “descendente”.
La espiritualidad ascendente pone el énfasis en la trascendencia, restándole importancia al mundo material, sensorial y animal, considerándolo hasta cierto punto ilusorio. El objetivo de este camino es desarrollar la sabiduría necesaria para poder ver más allá y percibir las realidades espirituales más altas.
La espiritualidad descendente, en cambio, considera que la verdad más profunda es inmanente, y que se halla en la naturaleza, en las personas, en el servicio y en la compasión. Este punto de vista enfatiza la sacralización de la vida cotidiana, y la celebración de la Creación.
Históricamente los varones han gravitado hacia el entendimiento, la visión y la trascendencia que promulga el primer camino, mientras que las mujeres han tendido a abrazar el segundo, priorizando la compasión, el servicio y la encarnación de lo divino aquí en la Tierra.
También podría verse esta contraposición como una delgada línea entre dos reinos: el del espíritu –transcendente, luminoso, desapegado e impersonal- y el del alma, donde encarna el espíritu en cada individuo, y se expresa de manera única, íntima e irrepetible. Si el espíritu está más allá de todo, el alma está inmersa en el mundo, y vive sujeta a dolores y tirones, crisis de crecimiento, añoranzas e intuiciones.
En lugar de oposiciones inútiles (choques entre tradiciones, hombres y mujeres, ciencia y religión), la vida hoy nos pide a gritos que integremos.


Reflexiones:-

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María dice:
22 julio, 2017a las22:36Agradezco el encuentro de estas palabras.. que llegan en el instante de vida que las necesitaba.
Gracias.
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