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Carta de Navidad de Br. David

David Steindl-Rast

En su carta de Navidad, el hermano David comparte un hermoso sueño que tuvo, y que le transmitió mucha paz. Es su deseo que el pensamiento transmitido en ese sueño “nos dé paz interior a lo largo del 2026, y a su vez nos mueva a redoblar esfuerzos para trabajar juntos por la paz de nuestro entorno”.


Queridos familiares y amigos:

En la noche del 7 de diciembre pasado tuve un sueño extraño. En ese sueño, me encontraba escribiendo un cuento de Navidad. Me fue dictado, pero presté atención a cada palabra tan cuidadosamente mientras lo escribía, que al despertar había quedado muy claro en mi memoria:

Había una vez un zapatero y su esposa que estaban ocupados en su trabajo. Dios no les había dado hijos, pero habían aprendido a cortar el cuero con tanta habilidad, que con cada par de zapatos que les encargaban, podían además hacer un par para un niño pobre. Mientras trabajaban juntos, solían cantar:

Padre Nuestro, te rogamos
mientras hacemos zapatos,
que no haya en este mundo
un niño en la nieve descalzo.

Pero por más duro que trabajaran, siempre parecía haber más y más niños pobres en el mundo. Con el corazón transido de dolor, el zapatero y su esposa solían trabajar hasta muy entrada la noche, pero toda la ayuda que podían ofrecer parecía como una gota en el océano.

Era Nochebuena, pero en su tristeza, los dos ancianos no se habían dado cuenta, y seguían cosiendo un par de zapatitos. De repente, una luz dorada inundó el taller, y vieron entrar a un pequeño niño descalzo. El niño tomó a la esposa del zapatero de una mano y al zapatero de la otra, y los condujo a la nieve detrás de la casa. Donquiera que el niño pisaba, a su paso brotaban flores de Navidad. Entonces, el niño les dijo con una voz de campanas:

Vayan y descansen,
dejen todo en manos de Dios.

Mi reacción a este sueño me sorprendió. Todavía medio dormido, estaba disgustado con “esta sentimental distracción de las necesidades del mundo”. Me desperté perturbado. Desde entonces, sin embargo, he empezado a preguntarme: Una vez que con nuestra mente limitada hayamos agotado con generosidad nuestras posibilidades de emparchar nuestro pobre mundo, ¿por qué no confiar en que la Gran Mente, que por pura casualidad puede hacer brotar flores de Navidad, conozca la forma de hacer un futuro mejor que supera por lejos nuestra imaginación?

Que este pensamiento nos dé paz interior a lo largo del 2026, y a su vez nos mueva a redoblar esfuerzos para trabajar juntos por la paz de nuestro entorno. Éste es mi ferviente deseo.

Hermano David


Reflexiones:

  1. REPLY
    Susana dice:

    bellísimo me emocioné mucho!!

  2. REPLY
    Ma.Luisa dice:

    No te aflijjas en querer abarcar un alto número de personas con tu buena acción; ; concéntrate en que ella llegue con amor y generosidad…Dios siempre completa tu acción.

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