“Tu verdadero ser incluye a tu prójimo. Se pertenecen de manera radical. Si entiendes el concepto de ser, entonces también entiendes lo que significa pertenecer. No te cuesta nada pertenecerte a ti mismo; de manera espontánea tú te dices ‘sí’ a ti mismo en tu corazón. Pero en tu corazón tú eres uno con los demás. Amar por lo tanto significa decirle ‘sí’ con todo tu corazón a ese verdadero Ser, y actuar de acuerdo a ello” (Br. David Steindl-Rast).
Nuestra pertenencia mutua con las demás personas y con todos los seres es un hecho; nos pertenecemos mutuamente por estar hermanados en el mismo Ser. ¿Cómo responder a esta pertenencia? Podemos negarla o ignorarla, o bien podemos aceptarla gozosamente. En esto consiste el amor: el amor es decirle “sí” a nuestra pertenencia mutua.
Propongámonos hoy mirar a los ojos a un extraño, y nos daremos cuenta de que no existen los extraños.
Nuestras vidas comienzan a extinguirse el día en que guardamos silencio sobre las cosas que importan.
Nada produce un gozo mayor que cuando nuestro corazón crece más y más, y nuestro sentido de pertenencia se hace más y más profundo.
Comparte tu experiencia con los demás. Comparte tus alegrías, y éstas se multiplicarán; comparte tus dolores, y éstos disminuirán.
Cuanto más aprendamos a vivir en el ahora, más fácil será para nosotros ver al ‘Tú’ permanente en cada ‘tú’ temporal, no solo en aquellos cercanos a nosotros, sino en todos los seres humanos.
Juntos nos pertenecemos en una gran solidaridad que el corazón es capaz de descubrir.
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