Br. David ofrece su visión del Yoga y del lugar que ocupa dentro de la religiosidad humana. Su enfoque puede ayudarnos a comprender mejor y valorar más esta práctica ancestral.

Tres tradiciones religiosas, tres enfoques
La religión intenta conducir a la religiosidad hacia aquella gozosa revelación que nos hace decir: “¡Esto es lo que es!” Entre las grandes religiones del mundo, el Budismo suele centrarse en el silencio; las tradiciones del Amén de Occidente (Judaísmo, Cristianismo) se enfocan en la palabra; el Hinduismo se centra en el entendimiento: todas las formas de yoga unen la palabra y el silencio. Cualquiera de estas tres grandes tradiciones puede provocar nuestro “¡Esto es lo que es!” Nosotros en Occidente celebramos con entusiasmo las palabras: “¡Esto es lo que es, y esto, y esto, y esto!”. Un budista, centrado en la única Fuente silenciosa de todo lo que existe, puede enfatizar: “¡Esto es lo que es!”. Pero como el significado se encuentra tanto en la palabra como en el silencio, podemos imaginarnos a un hindú enfatizando el entendimiento que une a ambos, exclamando: “¡Esto es lo que es!”
Dejarnos apoderar por la palabra
Así, desde nuestra perspectiva, el silencio está en el corazón del Budismo; la palabra, en el corazón de las tradiciones del Amén, y el entendimiento a través de la acción en el corazón del Hinduismo. Nos conmovemos por una palabra cuando la escuchamos tan profundamente que se apodera de nosotros, nos inspira a actuar en respuesta a ella, y así nos lleva de vuelta a su fuente, al silencio. Sólo a través de ese accionar obediente podemos entender verdaderamente. Todas las formas de yoga son variaciones de ese entendimiento a través de la acción. Swami Venkatesananda dice sucintamente: “Yoga es entendimiento”.
La esencia del Yoga es la conexión; la misma palabra Yoga, relacionada con la palabra yugo, sugiere conexión, como en “dos bueyes bajo un yugo”. El Yoga conecta la palabra con el silencio y lleva al entendimiento.
Entendimiento a través de la acción
Todo maestro sabe lo rápido que los niños entienden lo que escuchan. También sabe que pueden recordar mejor aquello que ven. Sin embargo, sólo si llegan a hacer lo que se les está enseñado son capaces de entenderlo desde adentro; así, eso que aprendieron dejará una impresión duradera. Este principio resulta cierto no sólo en el aula, sino en todos los aspectos de la vida. Para el hinduismo y el yoga, en todas sus formas, el entendimiento a través de la acción es fundamental.
El Yoga
Yoga es un término general que abarca los diferentes caminos espirituales del hinduismo. El Hatha Yoga con sus asanas –posiciones corporales meditativas– es sólo uno de estos caminos, aunque es el más conocido en Occidente. La esencia del Yoga es la conexión; la misma palabra Yoga, relacionada con la palabra yugo, sugiere conexión, como en “dos bueyes bajo un yugo”. El Yoga conecta la palabra con el silencio y lleva al entendimiento. A cada momento la Vida nos dice una palabra. Si la escuchamos tan profundamente como para permitir que se apodere de nosotros, nos llevará a hacer algo en respuesta. Sólo si damos esa respuesta de manera obediente, entenderemos realmente, dado que nuestro hacer nos llevará de regreso al silencio. Así funciona el Yoga: nos conduce al entendimiento, conectando palabra y silencio.
Hermano David Steindl-Rast
Extraído de Orientación para una vida plena
Este libro quiere ser una guía en nuestra búsqueda de orientación; guía que no reemplaza, no obstante, a la brújula más importante: nuestra propia experiencia.
“Toda ayuda que recibamos en la búsqueda de orientación será bienvenida, sin embargo, lo esencial es nuestra propia experiencia, la escucha atenta a lo que la vida pide de nosotros. Así como ningún mapa puede reemplazar al conocimiento directo del terreno, todo lenguaje, todo pensamiento heredado, todo libro, sólo será útil en la medida en que sea leído a la luz de la propia experiencia”.
¡Sumate a las prácticas de yoga!
Te invitamos a un espacio virtual de práctica de yoga impulsado por Vivir Agradecidos. Cada encuentro propone explorar la respiración consciente y el movimiento desde la pausa, la observación y la respuesta.
Es una invitación a volver al cuerpo, aquietar la mente y abrir el corazón, cultivando una experiencia de gratitud encarnada.









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