En este libro, el hermano David nos enseña a “entrar en el espacio sagrado de la vida monástica”, aún en nuestra agitada vida cotidiana. Nos muestra en qué sentido las horas monásticas son mensajeros divinos, ángeles cotidianos que anuncian los dones y desafíos de cada etapa del día, y comunica la paz interior que pueden traer los momentos de silencio y de verdadera escucha.
Te invitamos a compartir tus reflexiones: