Revincularnos con la Naturaleza

Una vida plena es una vida vivida en plena comunión y armonía con los demás seres de la naturaleza. Descubrir nuestro verdadero Ser es sabernos parte viva del Universo; sabernos una porción del gran ecosistema de animales y plantas, piedras, astros en el cielo y tierra en el suelo.

El avance de la civilización ha implicado una ruptura de nuestros lazos con la naturaleza, con la consecuente alienación de nuestro verdadero ser “humanos”, hechos del “humus” de la tierra.

“En la actualidad, una de las grandes necesidades de la familia humana es volver a conectarnos con la naturaleza. Hay dos actitudes posibles hacia todas las cosas: usarlas o disfrutarlas. Desde pequeños, especialmente en la escuela, hemos sido entrenados para usar cosas, pero no para disfrutarlas. Respecto de la naturaleza, lamentablemente ha predominado la primera actitud: ‘¿Cómo puedo usar la naturaleza?’ Y así por ejemplo hemos construido diques, sin importarnos el daño que le causamos al río, a los animales que viven en él, o al medio ambiente… Afortunadamente, hoy hay mucha gente que va a la naturaleza solo para disfrutarla. En nuestros días, muchos visitan los bosques sin pensar cuánta leña pueden juntar, sino solo para gozar del bosque. Ésta es la actitud que necesitamos” (David Steindl-Rast).

Vivir el otoño

El otoño llega una vez más a nuestra vida, trayéndonos valiosas lecciones: amigarnos con nuestra oscuridad, así como la oscuridad le va ganando horas al día; desprendernos de lo que no necesitamos, al igual que el árbol se desprende de sus hojas, y, ante la vista de lo impermanente y perecedero, aprender a valorar el momento presente.
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