Suele entenderse a la espiritualidad como un conjunto de prácticas religiosas. Sin embargo, es algo mucho más profundo: la palabra “espiritualidad” proviene del latín spiritus, que significa “aliento de vida”. Por lo tanto, la espiritualidad nos habla de nuestra relación con la Vida, de nuestro “estar vivos”.
Nuestro despertar a la vida nos conducirá a la Fuente de la Vida, a aquella Realidad Última a la que llamamos Dios. Una persona espiritual es una persona plenamente viva y abierta a la trascendencia.
“¿Es usted espiritual pero no religioso?” pregunta Ken Wilber en una de sus obras. Muchos hoy responden que sí. Muchas personas profundamente espirituales no encuentran un eco a sus inquietudes en las instituciones religiosas. “Muchos que no se identifican con ninguna religión organizada, están a menudo profundamente arraigados en experiencias espirituales” (David Steindl-Rast).
El desafío de resignificar la espiritualidad consiste, por un lado, en rescatar la trascendencia y ofrecerla a un mundo que aún busca sediento el sentido de la vida, y por otro lado en devolverle a las instituciones religiosas aquella vitalidad inicial que las haga espejos de lo divino. “Es nuestra responsabilidad hacer que nuestras religiones vuelvan a ser religiosas” (David Steindl-Rast).
“El monje en nosotros se relaciona íntimamente con el niño en nosotros o, si preferimos, con el místico en nosotros todo ser humano es una clase especial de místico”. Apelando a experiencias en las que nos hemos sentido “tocados” por la vida, el hermano David nos invita a dejarnos llevar por esas experiencias, para así alcanzar una mayor plenitud.
Leer más(Viene de la pág. 1) Paradojas de la experiencia mística 1. Nos dejamos llevar, y al mismo tiempo estamos presentes. Al perdernos, encontramos nuestro verdadero ser.
Leer más(Viene de la pág. 2) Vida monástica Ahora quisiera hacer solo algunas consideraciones sobre la vida monástica.
Leer más¿Hay alguna fe común a todas las religiones? El descubrirla y llevarla a la práctica es de capital importancia en un mundo aún hoy dividido por motivos religiosos.
Leer másEl hermano David Steindl-Rast afirma que cualquier actividad que eleva nuestro espíritu puede hacerse oración, siempre que la hagamos con un corazón abierto, con gratitud y alegría.
Leer másEl hermano David Steindl-Rast cumple hoy sesenta años de profesión religiosa. Compartimos su mensaje, pidiéndonos unirnos en gratitud por tantas bendiciones recibidas.
Leer másLa plenitud espiritual (llámese santidad, iluminación, nirvana, según las distintas tradiciones) no es auténtica si ella no incluye una entrega a los demás. El ascenso de la iluminación exige el descenso de la compasión. “Sabemos cuál es el precio de la plenitud. ¿Estamos dispuestos a convertirnos en pan para el mundo? La plenitud debe abarcarlo todo. ¿Queremos ser plenos?”
Leer másSegunda parte del artículo “¿Podemos recuperar lo sagrado?” Históricamente se han dado dos formas de búsqueda de lo sagrado: la espiritualidad ascendente, que busca elevarse por encima de lo material y mundano, y la descendente, que ve a lo sagrado escondido en la materia y en el mundo. Necesitamos integrar ambas visiones, sabiéndolas no opuestas sino complementarias.
Leer másPese a los intentos del racionalismo, nuestra conciencia no deja de atestiguar la presencia del misterio. “Ante la intuición de lo divino, nos sentimos pequeños y a la vez gigantes, porque se desvanece la sensación de soledad y aislamiento, y nos reconocemos de golpe parte de un todo iluminado por el amor”. ¿Podemos recuperar hoy esta experiencia?
Leer más¿Puede ser espiritual alguien que no profesa una fe religiosa? ¿Puede la espiritualidad encontrarse en la cotidianeidad de las cosas que nos rodean? Frente a búsquedas que plantean un ascenso hacia lo espiritual que va en detrimento de lo sensible, Fabiana Fondevila nos invita a un descenso a la sacralidad de lo natural, de lo cotidiano.
Leer másAnte la experiencia religiosa, el intelecto la interpreta, y de allí nace la doctrina. La voluntad adhiere, y así nace la moral. Los sentimientos celebran, y así nace la liturgia. Debemos, sin embargo, es evitar caer en el dogmatismo, el moralismo y el ritualismo, refiriéndonos constantemente a la autoridad del corazón.
Leer másCorremos el riesgo de recurrir a la espiritualidad para solucionar problemas que son de otra índole (cognitivos, psicológicos, hasta corporales). Hacerlo es buscar la salida fácil, es tomar un atajo hacia una falsa santidad en vez de enfrentar nuestras sombras y reconciliarnos con ellas. “Es barrer bajo la alfombra dificultades que piden ver la luz del día”.
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