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Lo posible siempre está presente

La práctica de la gratitud nos ayuda a descubrir las posibilidades que se nos ofrecen momento a momento. Esta práctica implica detenernos en la quietud, observar el espectro de posibilidades y responder a ellas creativamente.


Tener esperanza es tener pasión por lo posible.
—William Sloane Coffin

Hay días (incluso meses y años) en los que el reino de lo que es posible pero aún no está presente parece cada vez menos accesible, rara vez forma parte del discurso político, y aparece lejos de nuestro alcance. Muchos de nosotros nos contentamos con limitar lo que imaginamos posible, conformándonos con una escala de grises en vez de considerar un amplio espectro de colores. Se olvidan los matices, las tonalidades, las variaciones, y el pensamiento binario nos lleva al lado opuesto de las posibilidades. Terminamos perdidos, no en un paisaje escarpado, sino en la llanura del pesimismo y la apatía.

Hay un profundo coraje en quienes buscan lo posible. Estos buscadores nos enseñan a ser realistas con nuestra imaginación y a asumir riesgos. Esto se debe a que la posibilidad es procesable: es una invitación perpetua a lo imaginable, donde nacen la creatividad, la humildad y la percepción, donde la metáfora cobra vida e insufla verdad a lo que fue, es y será. Buscar lo posible no es esperar un milagro, aunque el momento en que lo posible se hace tangible pueda parecer milagroso. Lo posible siempre está entre nosotros, y simplemente espera en silencio a ser descubierto.

La gratitud está atenta a lo posible en todo momento y de muchas formas, y nos ayuda a descubrir las posibilidades presentes. John Paul Lederach, especialiesta en movimientos por la paz, afirma que una de las lecciones más difíciles de aprender para los activistas sociales es que «la quietud es el requisito previo para desarrollar la capacidad de ver la realidad. Y ver la realidad es el requisito previo para imaginar los cambios trascendentes». Dice «quietud», no inactividad. «Es comprometernos a ser pacientes y observar». Detente. Observa lo que es. Imagina y actúa.

Lo posible siempre está entre nosotros, y simplemente espera en silencio a ser descubierto.

La práctica de la gratitud implica quietud: trasciende, integra y nos despierta a lo posible. Nuestra presencia agradecida (nuestra quietud) nos permite observar, percibir y luego actuar. La vida agradecida nos da una perspectiva clara, lo que la convierte en una forma radical de ser en los tiempos actuales. No me refiero al extremo del escenario político y las permanentes guerras. Basta con ver el ritmo de la vida moderna, con sus expectativas y exigencias, el consumo crónico de tecnología, los sistemas centrados en la escasez y la degradación de las estructuras comunitarias, para darnos cuenta que la gratitud es una actitud de resistencia revolucionaria.

Y esta resistencia funciona así: como practicante de la gratitud, te detienes en la quietud. Observas tu vida y cada momento tal cual es, sin prejuicios ni filtros, es decir, con valentía. Eres el observador del desarrollo de este momento. En tus observaciones, ves por ti mismo y no dependes de lo que te han contado. Tus observaciones son tan reales como lo que es posible, porque lo que estás presenciando es lo posible hecho observable, momento a momento, posibilidad tras posibilidad. En esta observación, tu vigilancia, como dice Lederach, se vuelve trascendente. Ves cómo se desarrollan los momentos, pero ahora puedes cambiar su curso percibiendo una progresión establecida por tu imaginación trascendente. Ves que así es actualmente, no permanentemente. Visualizas lo que siempre se ha sabido: dentro de cada momento hay un espectro de colores, un regalo envuelto en posibilidades.

Como nos dice el Hno. David Steindl-Rast, basta con estar agradecidos por la próxima respiración que demos. Y es que dentro de cada inhalación y exhalación existe toda posibilidad. ¡Qué maravilla!

Joe Primo


Joe Primo, discípulo de Br. David desde su juventud, es el actual Director General de Grateful Living. Su charla TED «El dolor es bueno» replanteó el paradigma del dolor como un recurso de respuesta. Es conferencista y autor de numerosos artículos.

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