Pronunciadas en 1975, estas palabras tienen hoy aún mayor vigencia. Con ellas, el hermano David cerró un acto en las Naciones Unidas que reunió a líderes espirituales de todo el mundo, entre ellos la Madre Teresa de Calcuta. “El espíritu humano es uno. Silenciosamente, echemos raíces en sus profundidades. Allí…...

