En sus saludos por las Fiestas, el hermano David nos invita a conservar el espíritu de la Navidad a lo largo de todo el año. “Cuando el canto de los ángeles se acalla, cuando la estrella desaparece… es entonces cuando la obra de la Navidad comienza”.



Cantar es una de los gozos más grandes de los que disfruto durante las Fiestas, y en nuestro monasterio cantamos muchas canciones alegres para esta época. En estos días me vino a la mente el pensamiento de que los cantos propios de las Fiestas pueden interpretarse como una forma de entrenar nuestro espíritu para comenzar un nuevo año. Cantar nos ayuda a despertar y a estar plenamente vivos. ¿Acaso no es este estar despiertos y plenamente vivos la actitud necesaria para acoger las sorpresas que vendrán a nuestro encuentro?
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